Restaurac..[1]

  • Uploaded by: Jose Luis Esteban sanchez
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RESTAURACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS

Perspectiva de Parapanda (Cañada Gallego)

El paisaje actual que observamos es un medio muy diferente al primigenio. Los seres humanos, a través de los siglos, hemos transformados los diferentes ecosistemas, alterando en muchas ocasiones su normal funcionamiento. La presión ejercida en un ecosistema puede llevar a una degradación de este, ocasionando con ello una pérdida de biodiversidad. Sin embargo, el ser humano con sus transformaciones del paisaje natural no siempre ha ocasionado un impacto negativo en este, en ocasiones estos cambios benefician a diferentes especies. Así, la instalación de un embalse o una pequeña charca aumenta el número de especies, tanto de animales como vegetales del lugar en que se construya. Igualmente la apertura de un monte espeso y la creación de una pradera de pastos aumentarán las posibilidades para la instalación de una nueva fauna y flora antes inexistentes. La transición de un biotopo a otro (por Ej.: de una pradera a un olivar) se denomina ecotono. Los ecotonos son lugares que pueden albergar una mayor diversidad de especies. A medida que los ecotonos se hacen más variados aumentan las posibilidades para ser colonizados por nuevas especies. En el campo se pueden observar ecotonos muy complejos, con gran número de biotopos en áreas pequeñas debido a la labor del hombre. Valga un ejemplo: • Un monte mediterráneo en origen, cerrado y con una vegetación mayoritariamente en encinar, con sotobosque de rusco y varias especies de enredaderas. En este medio se instala una pradera para el ganado y en ésta se perfora un pozo y se crea una charca. Con el agua sobrante se instala una pequeña huerta con algunos árboles frutales. De esta manera se ha conseguido un ecosistema variopinto, apto para que lo habiten nuevas especies. Aunque este ejemplo pasa por ser una idealización de la domesticación de la naturaleza por el hombre, la verdad va mas allá de idílicos ejemplos y en la mayor parte de los ecosistemas agrarios modernos se ha simplificado el orden natural, destruyendo grandes extensiones de ecosistemas silvestres, realizando monocultivos donde se han eliminado elementos que hasta hace poco eran querenciosos por la fauna como son los setos, tapiales, albercas de piedra y otros elementos que la agricultura moderna se ha

encargado de desterrar del campo o está en proceso de hacerlo si no se actúa rápidamente. Illora ha sufrido desde antiguo una enorme transformación de sus ecosistemas. Ya en épocas romanas se estima que el 50% de sus bosques primitivos habían desaparecido. Aún en el siglo XV, en la zona se conservan buenos hábitats, siendo el Soto de Roma nombrado como cazadero de osos y fieras. La presión por la tierra lleva a Illora a principios del siglo XX a una degradación monumental de sus sierras. No es hasta la segunda mitad de dicho siglo cuando se empieza a hablar de conservación del medio, y cuando la administración estatal comienza a realizar repoblaciones con especies de coníferas en algunos de sus montes. Estas repoblaciones se basaron en una inadecuada política forestal, donde las plantaciones mono-específicas de coníferas simplificaron el medio mediterráneo.

Pinares de Parapanda (Illora al fondo)

Sin embargo en Illora el impacto de estas repoblaciones no ha resultado tan negativo como en otras regiones, donde se sustituyeron bosques maduros de hoja plana, muy complejos, por pinares con una o dos especies de pinos. Las repoblaciones en los montes del Municipio de Illora han dado lugar a la creación de dos grandes bosques de pinos, formados por tres especies: P. halepensis, P. pinaster y P. silvestris. Estos bosques, hoy maduros, se encuentran en un estado que no siempre es el adecuado. Así, en Parapanda, encontramos manchas de pinares sucios, demasiados espesos y con gran número de pies muertos. (En los aledaños a “Parapandilla” el número de pies muertos llega a una proporción de 1 por cada tres vivos).

El bosque en crisis (Pinar en Sierra Parapanda)

Aún así, y con todo, esto estas repoblaciones han sido las únicas que se han hecho de modo oficial en nuestras sierras. En los últimos años la administración ha optado por tratamientos de selvicultura menos impactantes. En Sierra Pelada el método empleado para el tratamiento y mejora del bosque está siendo el aclareo de matas, obteniéndose con ello muy buenos resultados, en la cual podemos observar una transformación exitosa de un maquis, o zona arbolada espesa y achaparrada, a un pase de bosques maduros de encinas, sobre todo en el área central y occidental de la sierra. Pero los tratamientos silvícolas que se llevan a cabo creemos que son insuficientes. Nuestros montes, para gozar de buena salud, deben de ser tratados mas generosamente. Desde Illora Natural proponemos una serie de medidas para propiciar la mejora de los ecosistemas del municipio.

Bosques invernales de encinas (Sierra Pelada)

RELACIÓN DE MEDIDAS PROPUESTAS POR ILLORA NATURAL PARA LA RESTAURACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS FORESTALES EN NUESTRAS SIERRAS. • Los pinares de Sierra Madrid y Sierra Parapanda deberían ser tratados eliminando de ellos toda la madera muerta existente y formar con esta compost y acolchado. Igualmente sería adecuado, allí donde el pinar se encuentre demasiado espeso, un aclarado.

• Es recomendable la repoblación y diversificación de estos pinares con especies vegetales mediterráneas, instalando pies sueltos de arbustos con bayas y árboles frutales silvestres para la flora y fauna del lugar. • Sería muy aconsejable diversificar el arbolado en Sierra Pelada, con la siembra de quejigos, arces, madroños, almez, rosales silvestres, majuelos, servales, piruetanos y otras variedades mediterráneas. Esta sierra es apta para la siembra de leguminosas que nitrogenen el suelo y aporten nuevos recursos a sus moradores.

Bosque de Encinas (Sierra Pelada)

• En Sierra Pelada se deben construir diques de contención impermeables en barrancos con escorrentías, al considerar como muy urgente la presencia de agua superficial para la vida en los campos. • La falta de árboles maduros hace necesaria la instalación de anidaderas para aves en Sierra Madrid y, aunque en menor medida pero igualmente, en las demás sierras del municipio. • Las cumbres de Parapanda son susceptibles para la recolonización de especies amenazadas o extinguidas, tales como la sabina o el enebro rastrero. La creación de rodales de espinares de agracejos, endrinos y majuelos sería una medida muy acertada para la creación de nuevos habitats escasos en las dolinas de Parapanda.

Reciente charca instalada en el Moral. El mismo año ha sido colonizada por varias especies de odonatos (libelulas) y otros invertebrados.

• La instalación de alguna pequeña charca por encima de los 1.300 m. en Sierra Parapanda resultaría una medida excelente para la avifauna, así como para algunos anfibios e invertebrados amenazados como los odonatos (Libelulas). Para ello se pueden copiar los modelos de La Sierra de Loja. • Otro aspecto muy olvidado en planes de gestión forestal son la recomendación para que se adopten planes en favor de la apicultura, incitando la implantación de colmenas en los montes y abogando por una cultura apícola; tengamos en cuenta que la especie de abeja melífera es la responsable de polinizar el 70% de las plantas europeas. Esta especie también se beneficiaría de los abrevaderos o charcas para fauna silvestre. La implantación de estas medidas, en lo referido a montes públicos, dinamizaría nuestros ecosistemas naturales. Es importante recalcar que se hace necesario un censo de especies, haciendo hincapié en las amenazadas. Los escasos estudios que se han hecho hasta ahora en Illora sobre taxones protegidos fueron propiciados en la mayoría de las veces por organizaciones o colectivos no vinculados a la administración, dando ello resultados muy satisfactorios en cuanto a la alta diversidad de especies protegidas. Esto resulta positivo a la hora de realizar planes de conservación o solicitar ayudas.

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