Muntu-bantu

  • May 2020
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MUNTÚ – BANTÚ 1. A CERCA DE LOS BANTÚES. Empecemos por precisar que el vocablo, y su significado, son más recientes de lo que parecen. “El término bantú, extraído de la palabra que quiere decir “los hombres” en un gran número de lenguas, fue primero propuesto por W. H. I. Bleek, quien en 1851 sentó las bases de los estudios comparativos de las lenguas bantúes. Ese término es universalmente empleado desde entonces (1)”. Dicha palabra está formada de ba, que es prefijo muy empleado por esas étnias para indicar pluralidad, y ntu que se toma vulgarmente como la acepción aborigen de ‘hombre’, pero que es mucho más: ‘el ser mismo, la fuerza universal cósmica que solamente el moderno pensamiento racional puede abstraer de sus formas fenoménicas’ (2). El plural de bantú es muntu, “los hombres, las personas, los pueblos”. Dicho concepto tiene una dimensión no tanto física o etimológica sino filosófica en cuanto se refiere al ser, a la concepción sobre el mundo, y el lugar que “el hombre” ocupa en ese mundo. Ese “hombre”, que es diferente a otros hombres, debe su origen a ZambiAmpungo, su Dios principal, creador del mundo de las cosas y del mundo de los espíritus; él creó a “esos hombres”, por eso son hermanos encontrándose sus lenguas emparentadas. Los bantúes sitúan su origen en un espacio determinado, el cual para algunos lingüistas está en la región comprendida entre los ríos Bénoué y Cross; de donde se desplazaron gradualmente hacia el sur, colonizando principalmente la región entre Sanaga y Ogooué. Hay también quienes sitúan el origen de la población bantúfona en Saba, en el nordeste de Zambia (3). En términos generales el área geográfica bantú se enmarca entre el sur de Camerún y el norte de Namibia, al occidente está bordeada por la Costa Atlántica. Comprende las actuales Repúblicas de Gabón, Congo (Zaire), Angola y parte de la República Democrática del Congo. Los pueblos ubicados en esta franja corresponden a lo que se ha denominado la cultura Bantú (4). Ellos, como lo señala Pierre Bertaux, no constituyen una unidad étnica, sino únicamente cultural. Las personas que llamamos así corresponden a tipos físicos muy diversos. Por el contrario, los innumerables dialectos [lenguas o idiomas] que hablan presentan características comunes que sólo se pueden explicar presuponiendo un origen común (5). En consecuencia, La “unidad cultural bantú” estaría dada por un modo de vida fundamentalmente agrícola basado en el uso del hierro, una diversidad étnica y un idioma madre pluridialectal. De este último ya nos ocupamos en un trabajo particular (6), por ahora señalemos brevemente los dos primeros aspectos de esta unidad cultural. El medio de vida de los pueblos bantúes estaba fundado en la agricultura de cereales, y además cultivaban mijo, ñame, plátano, caña de azúcar, alubias y legumbres. El desarrollo agrícola fue favorecido por el uso intensivo del hierro que les permitió fabricar algunos útiles cortantes para desmontar la selva, remontándola por los ríos y por la costa hasta las profundidades del bosque ecuatorial; donde ya entonces, antes del año 1.000, la agricultura era

practicada en todas partes, excepto en el interior de Angola meridional, demasiado próxima al Kalahari, y en algunos sectores forestales (7). Igualmente, la caza y la pesca eran actividades importantes al igual que la cría de animales domésticos como las gallinas, cabras, ovejas y ganado. Finalmente, “estudios acerca de la tradición oral, investigaciones arqueológicas, antropológicas y lingüísticas, así como la aplicación del método histórico - cultural, han probado con evidencias casi irrebatibles el punto de partida (mesetas del norte de Camerún), causas de su expansión (explosión demográfica debido al auge económico por poseer la técnica del hierro), época de penetración en las zonas selváticas (primeros siglos de la era cristiana) y lugares de asentamiento (Grandes Lagos, Gran Zimbabwe) de los pueblos bantú (8). En cuanto al tipo étnico hay que señalar que no existe una unidad étnica bantú, los pueblos que podemos considerar como bantúes “se diferencian considerablemente desde el punto de vista antropológico por el color, estatura, medidas corporales, etc.…. Así como los bantúes forestales tienen caracteres somáticos distintos de los bantúes de la sabana (9). Esta diversidad étnica se encuentra representada en los imbangas, lundas, ovimbundus, ambundus, anzicos, angolas, mondongos, mayombes y luangos, entre otros pueblos. Algunos de ellos evolucionaron hasta convertirse en reinos muy importantes, caso de Luba, Lunda y Congo; los cuales causaron sorpresa a los portugueses al estos encontrarse, en el siglo XV, con dos grandes reinos en la costa, Congo y Loango, y uno en el interior, el del “Gran Makoko”, …los dos primeros estaban formados amalgamando lentamente Estados menos importantes y la dinastía del Congo encuentra su origen en el norte del río, no lejos del de Luango (10). 2. LA FAMILIA LINGÜÍSTICA BANTÚ La familia lingüística bantú es la más numerosa dentro de la gran familia nigero-congolesa, a ella pertenecen una gran cantidad de lenguas siendo las de mayor uso kikongo, kimbundo, lingala, shiluba, m’bochi, ganguela y manyengo, casi todas ellas son en la actualidad lenguas nacionales con variantes locales (11). Aunque en África la distribución étnica y lingüística actual no coincide con la existente durante la trata negrera y la esclavización, consideramos oportuno señalar algunos países donde todavía se hablan las principales lenguas bantúes. El lingala, o lengua del río, originalmente era hablado por diferentes tribus [étnias] que habitaban las riberas del congo. Los europeos, en su búsqueda de comunicación con los nativos, recurrieron al lingala, que ya para esa fecha estaba muy difundido como lengua franca e intertribal (12), es la lengua por excelencia en las riberas del Congo. En Angola predominan el kimbundo y el kikongo (13); en el Congo predominan el shiluba, lingala, kimbundo y m’bochi, cuyas étnias mayoritarias son los batekes, bacongos y m’abochis. En el pasado en estas tierras existió el imperio del Congo, que se extendía hasta la Angola actual, y con mayor florecimiento en el siglo XVI. Otro reino que logró alcanzar cierta fama fue el de Loango, que se desmembró del imperio del Congo (14). En Gabón más del 50% de la población utiliza una sola lengua: el fang, pero también se habla eshire,

mpongwe y urungu (15). Zaire, al igual que Congo, es un país multilingüe donde sus más de 26 millones de habitantes hablan unas 250 lenguas autóctonas, pero el shiluba y el kicongo son las lenguas de mayor uso (16). 3. BANTÚES EN EL CHOCÓ Es necesario aclarar que entre los bantúes los nombres de pueblos o grupos culturales van precedidos de prefijos clasificatorios: mu, indicando el singular y ba indicando el plural. Ejemplo: mukongo (mu-kongo), individuo que pertenece a la étnia kongo; plural bakongo (ba-kongo). Pero la literatura etnográfica se acostumbra a prescindir de los prefijos clasificadores, anotando apenas los radicales de los nombres de los pueblos. Por ejemplo: los lunda; los kongo; los umbundu; los jaga, etc... Razón por la cual dicha omisión se ha prestado para que se confundan los nombres de los pueblos y sus lenguas respectivas que siempre conservan el mismo radical con el prefijo clasificador diferente. Por ejemplo; pueblo bakongo, lengua kikongo; pueblo mbundu, lengua kimbundu; pueblo lunda, lengua kalunda; pueblo luba, lengua shiluba (17); porque en lenguas bantúes el prefijo ki significa ‘lengua’ (18). Los bantúes, a partir de comienzos del siglo XVI cuando empezaron a ser trasladados al Nuevo Mundo, fueron “etiquetados” con el nombre del grupo étnico impuesto por el negrero, regularmente en forma imprecisa e incorrecta, el cual ocultó el nombre de su verdadera lengua. De esta manera, bajo la denominación de congos, angolas, luangos, anzicos pasaron al Nuevo Mundo, a la Nueva Granada, y al Chocó, muchos grupos étnicos que hablaban diferentes lenguas bantúes. A partir del siglo XVI miembros de todos estos grupos étnicos fueron capturados y transportados al Nuevo Mundo, en calidad de prisioneros, en donde se les esclavizó. Muestra de ello se evidencia en el censo de minas y esclavos realizado en las provincias del Chocó en el año de 1759, donde se registraron cuatro grupos étnicos pertenecientes a la cultura bantú, que representaron 88 esclavizados; equivalentes al 19.0%, constituyéndose en la segunda familia lingüística, después de la Kwa (akan), con mayor presencia de personas africanas en el Chocó. Probablemente la presencia de bantúes en el Chocó haya podido aumentar posterior a 1740, y durante la época del libre comercio, debido a la apertura del puerto de Cabinda, cuando el comercio se desplazó más hacia el sur.

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Lingala Shiluba Kimbundo Kicongo M'bochi -20

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"El Mondongo de Ma' mawu"

CONVENCIONES

A utor: Sergio A ntonio Mosquera Mosquera

Le nguas del Grup o Bantú Africa y Sur América

Fuentes: Base de Datos Softw are ArcView Datos de Análisis

Esc ala de Impre sión 1:65.000.000

Fe cha: Dic/07

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Resto d el Mundo

S IG - U TCH 2007 Ing . Fre dy Carabalí Mosqu era

Departamento de l Chocó

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PIE DE PAGINAS 1. 2. 3.

4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15.

GREENBERG, Op. cit., p. 318. ROMERO, Fernando. Quimba, Fa, Malambo, Ñeque. Afronegrismos en el Perú. Lima. Instituto de Estudios Peruanos. 1988. P. 42. VANSINA, Jan. África ecuatorial y Angola. Las migraciones y la aparición de los primeros Estados. En: NIANE, D. T. (Director del volumen). Historia general de África. Vol. IV. Madrid. Editorial Tecnos/UNESCO. 1985. Pp. 574 – 575. FUENTES GUERRA, Jesús y otro. Cultos afrocubanos. Un estudio etnolingüístico. La Habana. Editorial Ciencias Sociales. 2004. P. 3 BERTAUX, Pierre. África. Desde la prehistoria hasta los Estados actuales. México. Editorial siglo XXI. P. 50. ver: MOSQUERA SERIO A. El Mondongo. Etnolingüística en la historia afrochocoana. Bogotá. Arte Láser Publicidad. 2008 VANSINA, Op. cit., pp. 574 – 577. FUENTES, Op. cit., p. 5. OLDEROGGE, D. Migraciones y diferenciaciones étnicas y lingüísticas. En: KI-ZERBO, Op. cit., p. 313. VANSINA, Op. cit., p. 593. OLDEROGGE, Op. cit., p. 309. DALBY, D. Mapa lingüístico del África. En: Ki-ZERBO, Op. cit., p. 337. GREENBERG, Op. cit., pp. 325 – 327. OLDEROGGE, Op. cit., p. 299. VALDÉS, Op. cit., p. 47.

16. 17. 18. 19. 20. 21. 22.

Ibíd., p. 27. Ibíd., p. 49. Ibíd., p. 89. Ibíd., p. 112. Ibíd., p. 276. MUNANGA, Kabengele. Origen histórico del kilombo en África. En: Revista América negra Nº 11. Bogotá. Pontificia Universidad Javeriana. Junio, 1996. P. 119. VALDÉS, Op. cit., p. 27.

4. LA FILOSOFIA BANTÚ

El hecho de reflexionar sobre nosotros mismos o sobre lo que nos rodea a partir de la propia experiencia humana es lo que dio lugar al nacimiento de la filosofía, plasmándose las conclusiones de estas reflexiones en conjuntos de concepciones sobre los principios y causas del ser humano, de las cosas o del universo, concepciones diferentes en función del lugar y del momento histórico. Ninguna sociedad ha escapado a este afán de exploración a través de la reflexión, es decir, ninguna sociedad ha dejado de producir sus propios sistemas y pensamientos filosóficos. Sin embargo, la forma de trasmitir estos conocimientos, a través de los textos escritos o a través de la transmisión oral facilita, en el caso de los textos, o dificulta, en el caso de la transmisión oral, la realización de una historia de la filosofía africana. Entre 5.000 y 2.000 años a.c., Egipto era el principal centro de desarrollo cultural, en los terrenos de las ciencias y la tecnología. La Escuela de Menfis, ubicada en este país africano, y su teoría sobre la inmortalidad del alma, es la que servirá de base para los posteriores desarrollos del pensamiento filosófico griego. En consecuencia, como lo afirma George G. M. James la filosofía griega es filosofía africana robada (1). Esta ascendencia africana en los primeros filósofos griegos es fácilmente identificable en todos ellos. Así, Tales, tras estudiar durante años en Egipto, desarrolla sus teorías en torno al agua como el elemento origen de todo. Anaximandro, discípulo de aquel, en cambio, parte de lo infinito como origen de la creación. Anaxímenes, siguiendo a sus profesores egipcios, defenderá el aire como elemento fundamental, mientras que Heráclito lo hará con el fuego. Pitágoras, que estudió durante 22 años con los sacerdotes egipcios llevará a Grecia las ideas de un universo matemático y la idea de la transmigración de las almas, al igual que lo hace Orfeo. La defensa que Jenófanes hace de la teoría de dios único tiene su origen en Egipto. Esta influencia de las enseñanzas recibidas de Egipto sobresalen igualmente, en Parménides, Anaxágoras, Demócrito, Zenón, Demócrito o Platón, quienes estudiaron durante años en Egipto antes de desarrollar sus ideas en Grecia.

Otros pueblos africanos, como los Akan, los Igbo y los Bantúes, desarrollaron sistemas filosoficos no menos importantes que los egipcios. La publicación en 1945 de La Philosophie Bantoue, de Placide Tempels, es considerada como el inicio de los estudios contemporaneos sobre los sistemas filosóficos africanos. Aunque estos estudios se han desarrollado mucho en los últimos cincuenta años, y a menudo las conclusiones son divergentes con las propuestas iniciales de Tempels, a continuación se presentan algunos de los principios filosóficos que Tempels consideraba como fundamentales en los pueblos bantús que estudió, en la actual República Democrática del Congo. Según él, la idea fundamental de la ontología bantú es bumi, la fuerza vital; salvaguardar y reforzar esta fuerza es kupanda, mientras que la disminución de la misma es kufwa, y la muerte es kufwididila. Todas las experiencias de la vida estarían conducidas por este concepto. Esta Fuerza Vital está presente en la fuerza creadora o Dios, en los espíritus creados, en los seres humanos (vivos y difuntos), en los animales, las plantas y los seres materiales. Pero con una diferencia entre Dios y el resto: mientras que el primero posee la fuerza vital por sí mismo, en los demás esa fuerza vital habría sido creada por el primero. Esta fuerza vital puede ser reforzada, disminuida e incluso destruida. La Fuerza Creadora al dar la fuerza vital al resto de los seres lo hace con diferentes rangos en función del ser y los seres de mayor rango [que] pueden influir en el reforzamiento, disminución o desaparición de su propia fuerza vital y de los seres con fuerza vital inferior. Así, los seres humanos (vivos o difuntos) estarían a la cabeza de esa jerarquía y tendrían la capacidad de aumentar, disminuir y anular su propia fuerza vital y la de los seres de inferior fuerza vital. Un concepto presente en la filosofía bantú, pero también en otras filosofías africanas, es la idea de la armonía entre todos los cuatro elementos que componen la existencia: 1. Dios, o la fuerza creadora, en la cumbre de todo lo que existe; 2. Los seres humanos (vivos y que vivieron), en el medio; 3. Los seres animados no humanos; 4. Los objetos inanimados, en el último nivel de la fuerza vital. El mundo depende en la norma de conducta que favorezca o desfavorezca el equilibrio, la armonía entre estas fuerzas interrelacionadas. Teniendo en cuenta la gran diversidad de pueblos con idiomas del tronco lingüístico bantú y sus diferentes orígenes y relaciones a lo largo de la historia, en absoluto hay una uniformidad en los principios filosóficos que rigen la vida de los mismos. Por esta razón en todos aquellos pueblos encontramos el "Muntu": el hombre, la persona, el asunto, el inventor, el autor, el artesano de la situación (persona viva o difunta); después, el "Kintu": el objeto, la cosa, la víctima de la situación; después, el "Kuntu": el cuando, la forma; y finalmente, el "Hantu": el lugar, la posición del evento. La raíz común a estos cuatro elementos es el "ntu". Ntu la fuerza universal que se manifiesta en todo lo que existe, visible o invisible. El "muntu", es decir, la persona viva o difunta es la única criatura que tiene la capacidad del" Nommo",

la fuerza que le proporciona la capacidad de la palabra. El kintu contiene todas las fuerzas que no pueden actuar por sí mismas sino que pueden ser dirigidas por el muntu: los animales, las plantas, los metales, las piedras, etc. Todos ellos son " bintus" (plural de kintu). El kuntu también contiene la fuerza de las formas pero tal fuerza no es autónoma, no puede representar una forma fuera de su autor, del muntu. El hantu que contiene espacio y tiempo, es finalmente la fuerza gracias a la cual cada existencia está en movimiento continuo. El Nommo es la energía vital que nace con cada vida humana y que le proporciona su inteligencia, la capacidad de hablar y que interviene en la fertilización, pero no es suficiente para producir un nuevo ser humano completo, un muntu. Éste sólo estará completo cuando los que lo engendraron le den un nombre. Antes de esto sigue siendo un kintu, y si muriera, su fuerza vital desaparecería y no continuaría existiendo en el mundo de los muertos (xxx). 1. JAMES, George G. M. Legado robado. (Traducción de: FALÚ, Georgina) Nueva York. Fundación Falú (sin año) 2. Tomado de xxxxxxxxx